PARTE XVI - Amarillo

Heart-me furious. Shutmecontrol.

lunes, 26 de marzo de 2012

Lustdog

Lustdog me está siguiendo hace trece minutos ya. Tiene el pecho blanco y le contrasta con el negro de una forma genial. Me hace pensar en caricaturas antropomórficas de animales bien noventeras. También tiene una cicatriz en forma de paréntesis en el hocico, casi puedo conocer su personalidad a través de su diseño.
Hace frío hoy, hubo un gran aumento de la temperatura en el transcurso del día. Perdón, descenso. Me cuesta pensar que descenso significa mas frío. Estoy acostumbrado a ver el frío como una fuerza maligna que trata de consumir mi alma y paralizarme los nervios, a lo sumo el calor podía ser la energía que existía en la ausencia de la maldad del frío.
The Daily Mail está re buena, que caballeros que son estos señores, es como un estilo adquirido automáticamente por tener mucho skill. Ok, no terminé de entender ese último pensamiento.
Lustdog está joya. Supongo que cuando sos un animal no pensás lo suficiente como para deprimirte por boludeces. Todos los días deben ser un gran día para ser un perro.
Ya no tengo ni idea de como estoy yo, me perdí en el tablero. Demasiados factores para alquien que necesita demasiado tiempo para pensar demasiado.
¿Qué tal entonces un break? Un pequeño descanso de la Femella Fever es exactamente lo que sana el cerebro cuando se te achicharra. Lástima que sus propiedades sean mas la de una infección de causas y cura dudosas.
Lo que trato de decir es que me encanta lo que hacés y es muy estimulante que le eches leña al hombre de llamas que me hierve los pulmones con cada histeriqueo que te permitas. Pero no.
Pensábamos que sí, pero no.
Carne de perro y nada de amor, si no vas a jugar con mis reglas te quedás sin el ello y sin el niño que llora, ni un teaser poster te voy a tirar. Me gustaría ver lo que duerme tras el azabache. Dame un motivo o hundite mientras nos miramos a los ojos. Sos un perpetuo mamihlapinatapai.
Hay una polilla en el marco de mi puerta. Oh gracioso embajador zumbante de la naturaleza, quien te has creído tu para posarte en tanta proximidad a un coloso de mis facultades. Podría dejarte vivir, pero temo que al hacerlo le esté dando un mal ejemplo a los otros de tu especie. No es nada personal, pero anhelo que tu abandono de esta realidad resuene en el aire que compartimos. Solo es divertido matar cosas cuando crujen.

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