PARTE XVI - Amarillo

Heart-me furious. Shutmecontrol.
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domingo, 10 de junio de 2012

I Do Remember Red Lips

You look like a clown. A sexy sexy clown.

martes, 20 de diciembre de 2011

I only dream of you

-Que lindo.
-¿Que lindo qué cosa?
-El título del post, es lindo.
-¿Qué? ¿Rompiste la cuarta pared? ¿Hace cuanto que hacés eso?
-¿Es para mí?
-No, no es para vos.
-Debería serlo.
-No, no debería, si sueño con vos me despierto re traumado.
-Ah ¿Ahora estás tranquilo a pesar de todas las caderas, los celos, la histeria, lo sucio, lo indigno, el juego, el placer, la carne? ¿Ésa es tu idea de un lindo sueño?
-Ey, podría haber sido lo mismo con vos.
-No, no te atreverías.
-No me incites.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Ask Away

-Contame -me dijo tras el último sorbo de su té helado. Dejó el vaso vacío sobre la mesa y me clavó la mirada, queriendo sonsacarme la verdad.
Me negué muy secamente y le esquivé la mirada, fingiendo que me concentraba en verter el cuarto saquito de azúcar en la pava.
-¿No me contás porque no querés que sepa las respuestas o porque querés que siga preguntando?
Eso era gracioso. Estaba perceptiva. Atenta. Me sonreí.
Quise abrir el quinto saquito y sin querer lo hice explotar. Ahora le había llovido el azúcar en la cara. Smooth. Por suerte se rió y se pasó la servilleta por la nariz como si nada.
-Me tengo que ir ya. Pero después pretendo respuestas ¿eh? -declaró, levantándose de la silla y agarrando ese bolso horrible que insistía en llevar a todos lados.
Ella sabía que iba a ganar, y ese era el punto. Win-win. Pocas veces la vida te da oportunidades así.
Cuando se fue ni siquiera nos detuvimos a mirarnos porque ya se sabía que íbamos a tener esa conversación otra vez. Y otra. Y algún día ella me iba a llevar en ese bolso. Y algún día me iba a dejar de querer por todos los motivos equivocados y yo la odiaría por todos los motivos correctos. Motivos que inválidos eran ante la obsesión. Un perro faldero.
El té entonces estaba tan dulce que daba arcadas y el aire tan tenso que daban ganas de vivir más.

jueves, 11 de agosto de 2011

Stairway

La tomé de las manos y la guié escaleras abajo, dándole mi espalda a la caída. No me iba a caer, no se me había ocurrido.
-¿Que hacés soñando conmigo? -me preguntó con una sonrisa mientras la ayudaba a esquivar los agujeros en el descenso de aquella torre de concreto.
-No se, pero tampoco me sorprende, a veces me acostumbro a mi cabeza -le contesté, poniendo suma atención a sus movimientos, cuidando que no cayese.
-Que raro, no se me ocurre que ocuparías tu noche en mí- opinó sin dejar de sonreír.
-En realidad ya tuve otro sueño hoy.
-¿En serio? ¿de qué?
-Arruiné a una chica con mi inconsciente, la puse en la mas degradada de las situaciones, le arranque la humanidad. La destrocé poniéndola en una historia que nada bueno podía ofrecerle.
-¿Y te gustó?
-Si, la escena era buenísima, y creo que me mostró mucho de mi cabeza, pero su rol era horrible, era lo mas bajo a lo que se podía llegar.
-¿Y ahora me soñás a mí?
-Así parece.
-¿Por qué? ¿Por qué en esta escalera que es difícil de bajar y que no tiene paralelos en el plano real? -cuestionó, totalmente inmersa en la conversación, sin siquiera ver donde pisaba, confiando en mí.
-No se, no se que significa la escalera. Pero ya te dije que no me resulta extraño que a vos te esté ayudando, de todas las personas.
-No me estarás idealizando ¿No?
-Por supuesto que te estoy idealizando ¿sino por que soñaría esto?
-No lo hagas, soltame, dejame caerme.
-No, igual tranquila. Ya casi me despierto.

viernes, 3 de junio de 2011

It poisons

El vómito se derramaba sobre el pavimento entre cortos intervalos. El soma bombeaba flema y se salpicaba en su mugre con cada reflujo que lo atacaba sin descanso. Los brazos y piernas cansados de sostener al cuerpo. Una entidad vibrante, un avatar del asco.

-Dejalo salir -dijo la doncella del cuerpo perfecto, casi en un susurro, mientras se inquietaba en el lugar y comprobaba la textura de su piel con caricias danzantes.

La masa flegmática que pintaba el suelo y las paredes poco iba metamorfoseando su concepto hacia el de engendro. Él hubiese jurado que se movía, un poco mas de esfuerzo y hasta sería digna de un nombre. De hecho, había empezado a pensar en uno apropiado antes de que sus músculos le fallasen y se estrellase contra el charco mucoso en un violento abrazo ensuciante.

-Somos submisivos ¿Eh? -la doncella se le acercó, pero la flema no se atrevía a ensuciarla.

Él pensó en los grandes momentos por un segundo y se dio cuenta que el quid de la cuestión estaba solamente en la piel.